Miriam Betzabeth Rodríguez Castelán
El cambio climático es un fenómeno de actualidad, del que podemos quizá pensar que nunca antes ha sucedido en la historia de la Tierra, por la sencilla razón de que nunca antes en su historia el planeta había poseído una civilización tecnológicamente avanzada. Es esta civilización la que está liberando a la atmósfera gases derivados de la combustión del petróleo, los cuales causan un indeseado efecto invernadero que calienta la Tierra.
Sin embargo, el que vivimos no es el único cambio climático de la historia de la Tierra. De hecho, si algo es constante en la historia del planeta es el cambio climático. El clima de la Tierra ha experimentado cambios muy sustanciales, de los cuales los mejor conocidos son los sucedidos recientemente, cuyas huellas han podido ser identificadas con facilidad por los geólogos.
Entre estos cambios se encuentran las glaciaciones, o
periodos de enfriamiento global, caracterizadas por una mayor superficie helada
en ambos hemisferios y en las regiones alpinas. Los geólogos han determinado
que estos periodos glaciales, separados entre sí por épocas más cálidas, han
sucedido en el periodo cuaternario con una periodicidad de 100.000 años. Es
decir, cada 100.000 años nuestro planeta sufre un pico de enfriamiento global,
seguido unos miles de años más tarde por un pico de calentamiento global.
Pero déjame decirte que el calentamiento global que estamos
sufriendo ahora no obedece a estos ciclos. En realidad, de acuerdo a dichos
ciclos de calentamiento y enfriamiento, la Tierra se encuentra ahora en un
periodo de paulatino enfriamiento, que nos conduciría en unos miles de años a
un nuevo pico del periodo glacial. Sin embargo, lejos de enfriarse, debido a la
acción del ser humano, el planeta se calienta.
Astronomía y clima
¿A qué se deben esos periodos de enfriamiento y
calentamiento? Los científicos han descubierto que parecen depender de factores
astronómicos relacionadas con la forma de la órbita terrestre, sus movimientos
de precesión (como los que hace una peonza girando) y los cambios en la
inclinación del eje de rotación de la Tierra. Veamos por qué.
Todos debemos saber que los cambios en las estaciones, de
primavera al invierno, se producen gracias a la inclinación del eje de rotación
de la Tierra. Esta inclinación es de alrededor de 23º en la actualidad. Si la
inclinación fuera mayor, en verano en el hemisferio norte la Tierra estaría más
volcada hacia el Sol y los veranos serían más calurosos. Al contrario, en
invierno el hemisferio norte estaría más “de espaldas” al Sol y los inviernos
serían extremadamente fríos.
Los veranos menos calurosos están asociados a una mayor
probabilidad de glaciación. La razón es que si el verano no es lo
suficientemente caluroso como para fundir la capa de hielo acumulada el
invierno anterior, entonces al próximo invierno se acumulará aún más hielo. Puesto
que el hielo refleja mucho la luz del Sol, ésta no puede calentar la Tierra lo
suficiente y al final el clima se enfría.
Pues bien, el eje de rotación de la Tierra no ofrece siempre
la misma inclinación con respecto al plano de su órbita. Este eje varía
periódicamente desde los 22,1º a los 24,5º. Ahora nos encontramos en un valor
intermedio de 23,44º, que está disminuyendo. Recordemos que cuando la
inclinación es menor, los veranos son menos calurosos, y esto favorece el
periodo glacial.
Pero no solo interviene la inclinación del eje de rotación,
sino también otros factores, como la forma de la órbita terrestre. Como
sabemos, la órbita terrestre es eliptica, pero la elipse cambia de forma
periódicamente y se hace más o menos “ahuevada”. En los periodos donde el
ahuevamiento de la órbita aumenta, la Tierra se aleja más del Sol en algunos
periodos del año. Si esto coincide con los veranos, éstos serán menos calurosos
y de nuevo tendremos una mayor facilidad para que se produzca glaciación.
Además de la órbita y de la inclinación del eje de rotación
de la Tierra, también varían otros factores en los que no vamos a entrar. Todos
juntos se combinan para conseguir los periodos glaciales cada 100.000 años,
aproximadamente.
Con esto concluimos que, además de ciertas características que
se han visto alteradas conforme al eje terrestre y sus movimientos de rotación
y traslación, los seres humanos hemos contribuido más a este cambio radical en
el clima, gracias a todos los contaminantes que se producen día a día y que con
el tiempo han ido aumentando.
FUENTE
http://www.uclm.es/profesorado/jorgelaborda/Articulos_2008/Articulos_2008/Entries/2008/8/25_La_gran_congelacion.html